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28.2.12

Recursos para generar ideas y materiales

Resumen de las XV Jornadas de Museos y Educación del MMB
Departamento de Educación del Museu Marítim de Barcelona



La creatividad empieza cuestionando y cambiando lo que doy por hecho.
Y precisamente como lo doy por hecho es tan difícil de encontrar.
Ken Robinson  

Los departamentos de actividades de los museos deben ser especialmente creativos para generar programas singulares, que tengan gancho, que transmitan, que estén dotados de atractivo y sobre todo de calidad ... y en estos momentos de crisis, que sean lo más económicos posible. ¡Ahí es nada!

Las XV Jornadas de Museos y Educación del Museo Marítimo de Barcelona, celebradas los días 23 y 24 de febrero de 2012, se han centrado en la creatividad como motor para generar ideas y materiales.

Decidido el tema central de las jornadas, para realizar el programa contamos con la colaboración de Oriol Ripoll, de Jocs al Segon, una consultora dedicada al desarrollo de juegos aplicados a proyectos educativos. Fue él el encargado de redactar los post de reflexión que diez días antes íbamos colgando en el linkedin para generar un debate previo (podéis encontrar estos debates en el grupo de Línkedin vinculado al Museu Marítim “recursos per generar idees i materials”).

Oriol Ripoll abrió las jornadas con una charla de hora y media que llevaba por título: REATIVIDAD CADA DÍA. Su ponencia empezaba con esta historia: la hija de una amiga se quería disfrazar de rey. Pero de rey con barba, por lo que esta amiga fue a comprar una postiza. Pero a la niña la barba le picaba y su madre intentó solucionar el problema siempre partiendo de la barba que había comprado: recortando los pelos, pegándole una tela más fina detrás, aflojando la goma... Finalmente, no pudiendo solucionar el problema la niña se quedó sin barba. Si en lugar de intentar buscar la solución a una cosa que ya de entrada no funcionaba hubiese dedicado el tiempo a encontrar opciones diferentes, quizás la niña habría tenido su barba: pintada o fabricada con otro material. (Este tema está más desarrollado en el post Actitud Creativa).

Una de las barreras de la creatividad, decía Ripoll, es dar por hecho las cosas. Partimos demasiado de estereotipos: reinterpretamos aquello que vemos siempre de la misma manera, usando el mismo prisma, sin tener en cuenta que podemos observarlas con nuevas miradas.

Según Ripoll la creatividad es una capacidad que permite identificar, plantear, resolver y evaluar problemas de forma relevante y divergente, estableciendo relaciones entre conocimientos, haciendo nuevas preguntas y dando respuestas originales. La creatividad, que consiste en tener ideas originales que aporten valor, tiene como enemigos el aburrimiento y la mediocridad. Contrariamente a lo que dice el refranero: si algo funciona no lo toques, Oriol recomendaba cambiar aquello que funciona antes de que nos aburra. En este punto destacó lo importante que es divertirse en el proceso de crear, tal y como surgió en los debates generados a través de Linkedin.

Pero ¿cómo podemos ser creativos? Para que la creatividad se despierte hay que tener voluntad de ser imaginativos, puesto que se trata de una capacidad que todos poseemos y que debemos cultivar. Debemos buscar la motivación, la automotivación, para ver de manera diferente cada día. Hay que ser sobretodo curioso, porqué la curiosidad es el motor de la creatividad. Hay que hacer preguntas, a los demás y a uno mismo. Hay que llevar a cabo una investigación regular de ideas (recomendaba pasar cinco minutos al día explorando webs de temas que no tengan nada que ver con nuestro trabajo) y hay que tener un pensamiento ingenuo para poder ver las cosas desde nuevas perspectivas, lejos de las ideas preconcebidas.

En uno de los artículos previos a las jornadas que se difundieron por Línkedin, Ripoll citó cuatro tipos de personas creativas, una idea que después desarrolló en las jornadas (ver post ¿Qué son las miradas creativas?): las que detectan los problemas, los que elaboran ideas, los que las ejecutan y los que cuidan la relación entre personas: elementos clave en un grupo porqué hacen de aglutinante. Si bien lo ideal es disponer de un equipo con gente muy variada (aquí puso el ejemplo que si en un museo trabajan dos personas que han estudiado juntas, que tienen una manera de pensar y una experiencia muy similar, el equipo no tiene dos cerebros sino, a lo sumo, uno y medio) cuando no se tiene podemos siempre utilizar nuestros contactos para consultarles, para contrastar nuestras ideas buscando miradas alternativas.

Ripoll habló también de las cosas que limitan la creatividad:
  • Las rutinas. No hay nada peor que hacer las cosas como siempre las hemos hecho, sin plantearse otra manera de hacerlas. Es la excusa de un tipo de gente, que argumenta que esto se hace así porqué siempre se ha hecho así. 
  • Las suposiciones. Aquí acusaba a mucha gente de no ser usuario de las actividades que ha concebido. No hay que suponer que lo que está tan bien planteado en el papel funcionará. Hay que comprobarlo. 
  • Hay también limitaciones sociales y culturales. Aquí puso el ejemplo que en muchos espacios de trabajo no se ríe o son muy serios, y que se da por supuesto que trabajar es hacerlo sólo seriamente. Muchas de las limitaciones nos las ponemos nosotros mismos. Un hecho curioso que destacó es que en una encuesta pasada a través del Linkedin (ver post Espacios de creación) sobre donde se nos ocurren las ideas, nadie había citado el espacio de trabajo, que es el lugar en el cual deberían darse más. Por lo tanto, hay que ver cómo mejoramos nuestros espacios de trabajo para que sean más creativos. 
En resumen, en pro de la creatividad hay que:
  • Buscar cerebros complementarios 
  • Usar lenguajes diferentes 
  • Probar técnicas nuevas 
  • Pensar cada día, puesto que pensar no es un lujo 
  • Ponerse una cuota de ideas (generar al menos una idea diaria) 
  • Arriesgarse 
  • Trabajar para realizar un aprendizaje continuo. Es bueno tomarse al menos cinco minutos diarios para consultar páginas web que tengan poco que ver con nuestra actividad, porqué nos ayudará a aprender, a cuestionarnos, a ver con nuevos ojos 
  • Buscar soluciones: no una, sino muchas para un mismo problema. Lo ideal es dejar apartada la solución que has encontrado para buscar otra, y otra, y otra, para luego retomarlas y ver cual es la mejor 
  • Explorar mucho 
  • Construir diferente (pensar con las manos y rol play, salir fuera de uno mismo) 

Estos conceptos fueron trabajados de manera práctica en el TALLER: RECURSOS PARA GENERAR IDEAS, de tres horas, que el equipo de Jocs al segon realizó el día siguiente.

La segunda ponencia APROXIMACIÓN A LOS MATERIALES: CONOCER MATERIALES PARA PODER CREAR fue a cargo de Núria Esterri, gestora cultural. Núria habló de cómo el conocer los materiales que hay en el mercado puede sugerirnos ideas para crear talleres que vayan mucho más allá del: pinta, recorta, colorea. Materiales naturales, como las arenas, las piedras, las maderas, las rafias, el corcho, los cartones y papeles... en distintos gruesos, formas, formatos, colores… Nos mostró lápices, pinceles, sprays, pinturas, imanes… para poder trabajar sobre los materiales anteriores… y formas de unir, de pegar, de cortar… Cada material sugiere una actividad. Cada actividad requiere un material.

La recomendación de Núria fue pasarse periódicamente por aquellas tiendas que venden productos susceptibles de ser usados en talleres y actividades. Pensar tocando. Cada ciudad tiene sus tiendas, pero ella nos referenció aquellas más importantes o más sorprendentes para adquirir material diverso en Barcelona. Si alguien quiere el listado lo encontrará en la documentación de las jornadas.

Dos personas más hablaron de materiales: Manuel Reyes, ecodiseñador de El Tinter, y Francesc Martín, de Reciclajoc. En su conferencia ECODISEÑO GRÁFICO PARA ACTIVIDADES PEDAGÓGICAS Reyes explicó la necesidad de conocer bien los materiales y sus posibilidades para crear diseños más ecológicos. El ecodiseño, que debe ser adoptado tanto por los emisores, como por la imprenta y por los usuarios, necesita de un esfuerzo de creatividad por parte de estos tres agentes. Desde El Tinter apuestan por unos productos monomateriales y automontables, que a la vez puedan tener varios usos en pro de la ecología. Sus diseños buscan la máxima racionalidad en el uso del papel y consiguen el ensamblaje a partir del corte y del pliegue, sin utilizar colas. Reyes mostró varios de sus productos en los que la creatividad en el troquel es básica.

Francesc Martín comenzó su intervención RECICLAJOC, COMO DAR JUEGO AL MATERIAL DE DESECHO explicando la importancia de ser creativos: crear es imprescindible para adaptarnos al medio, es la capacidad más importante de las personas. La creación, sin embargo, no es fácil. Es un proceso de cocina lenta que vamos fraguando poco a poco en nuestras mentes, y a veces una idea puede estar gestándose incluso durante años. Para crear hay que darle muchas vueltas a la cabeza.

Francesc Martín es el alma de Reciclajoc, una empresa que se dedica a crear juegos y juguetes a partir de material reciclado. Para conseguir darle nuevas utilidades a los residuos hay que ver estos materiales con las “gafas creativas”. Cada objeto puede ser otro a partir de una mínima transformación. Pero para que la creación sea efectiva es importante dar pautas, porqué crear de la nada –lo que Francesc definía como “la redacción de tema libre” que nos mandaban hacer de pequeños–, no es efectivo puesto que esta abstracción dificulta encontrar un camino de trabajo.

Construir juguetes con material de reciclaje es un aprendizaje hacia la creatividad puesto que, como ya se ha dicho antes, se trata de una capacidad personal desarrollable, que permite ser abordado desde el trabajo de los procedimientos, pero también de los valores.

La última de las ponencias, realizada por Anna Castells y de nuevo Oriol Ripoll: EXPERIENCIAS, FUENTES DE INSPIRACIÓN, se estructuraba a partir de la idea de la interpolinización, (podéis encontrar más información en el post Fuentes de inspiración). Los interpolinizadores son aquellas personas capaces de crear algo nuevo y mejor a partir de la yuxtaposición inesperada de ideas y conceptos aparentemente inconexos. Para que esto se dé hay que beber de diferentes fuentes, ver, leer, participar, compartir, aspirar, absorber… para transformar. Y para hacernos el trabajo más fácil Anna y Oriol nos mostraron varias webs que pueden servirnos de fuente de inspiración, que podéis encontrar en el delicious: fonts d'inspiració.

8.11.11

Exposiciones: campo minado

Exposiciones: campo minado
Reflexiones entorno a los procesos de trabajo en los proyectos expositivos

Enric García Domingo
Olga López Miguel
Mireia Mayolas Créixams
Profesionales y exposiciones 

Hace unos años, un amigo que, por aquel entonces, coordinaba el departamento de educación de un museo y colaboraba en la realización de una exposición nos contó que el diseñador había decidido dejar fuera de la muestra determinados objetos porque no encajaban en su proyecto. Los conservadores se desesperaron porque, de hecho, aquellas piezas eran básicas en el discurso expositivo, un discurso en el que objetos y públicos quedaron relegados a un segundo término, por detrás del diseño.

Esta anécdota pone de manifiesto lo absurdo que es realizar una exposición desde la preponderancia absoluta de un único objetivo: que luzca el diseño sin más contemplaciones o que todo el peso recaiga en el objeto sin narración que lo sustente.

No estamos diciendo, con esto, que la figura del diseñador no sea importante dentro de un equipo, que es crucial, sino que el diseñador solo, o el conservador solo, no deberían “imponer su ley” sin atender a un diálogo construido desde el contraste permanente de diversos puntos de vista, que obviamente no hará sino enriquecer el proyecto expositivo.

 Uno de los temas pendientes de los educadores de los museos es su participación en la creación de exposiciones. ¿Por qué, después de tantos años de la existencia de los Deacs, todavía no se integra a sus técnicos en los equipos que realizan exposiciones hasta que éstas están inauguradas?


Estas reflexiones nacen de un debate informal entorno a las exposiciones, entre tres técnicos del Museu Marítim de Barcelona de perfiles muy diferentes entre sí. Conversaciones de café sobre las exposiciones que se hacen en los museos: cómo se organizan, si son pocas, muchas o demasiadas, por qué se realizan, qué perfiles profesionales deberían intervenir en su organización…

Atendiendo a la dudosa calidad de algunas de las exposiciones que se inauguran en nuestras ciudades y puestos a ponerlo todo en tela de juicio, lo primero que nos preguntamos es si un museo debe realizar exposiciones y por qué. Sin duda nuestra respuesta es positiva, puesto que son una de las principales formas de comunicación que el museo posee. De hecho, el lenguaje expositivo es intrínseco a las instituciones patrimoniales, y podríamos decir que las exposiciones nacieron para mostrar –exponer- objetos. Y es que exponer es el acto de presentar algo para que sea visto.

Realizar exposiciones permite incorporar nuevas visiones sobre un tema, innovar en lenguajes para hacer llegar un discurso a determinados públicos, generar actividad y expectación… en definitiva, comunicarse con la sociedad.

Sin embargo, no se debería utilizar el “formato exposición” para difundir cualquier cosa: ¿cuántas exposiciones hemos visto que, de hecho, son un libro en plafones? Un museo debe buscar la fórmula más apropiada para cada acción de divulgación de contenidos y para cada público, de forma que se pueda garantizar la eficacia de la comunicación y del contacto con las audiencias a las que se pretenda llegar, en función de otras consideraciones, como sus procesos de aprendizaje, los hábitos de consumo cultural, etc.

Si el objetivo de una exposición es comunicar a través de los objetos, ésta debería tener un discurso narrativo que llegara al público al cual se quiere dirigir. Ciertamente, el número de exposiciones de arte que se limitan a presentar los objetos sin más, es muy grande: el potencial estético de estas piezas puede justificar su mera exhibición, privada de intentos eficaces de interpretación para públicos no iniciados. Sin embargo, los museos de historia, de antropología, de ciencia, de tecnología… no pueden hacer lo mismo porque su patrimonio expuesto sin más tiene un interés relativo. Su importancia no radica en sus valores estéticos, sino en su calidad de depositario de significados sobre una manera de trabajar, de vivir, de entender el mundo, que la sociedad les ha reconocido a través de un proceso de patrimonialización.


Resumiendo, podríamos definir una exposición cómo la articulación de un discurso narrativo a través de objetos, por lo que la integración de los técnicos de educación, en tanto que expertos en procesos de comunicación y aprendizaje, en los equipos que realizan estos proyectos está tan justificada como la de los conservadores, en su calidad de expertos conocedores de las temáticas y los conceptos que se pretenden transmitir.

El problema radica en que, en muchos museos, ni los unos ni los otros se dedican a esta tarea. Desde hace tiempo, viene siendo habitual la práctica de alquilar las exposiciones en un mercado emergente, o, cuando son de producción propia, encargar no sólo su producción sino también su concepción, a equipos externos al museo, con el argumento de que los profesionales de las instituciones no tienen tiempo para realizar dichos proyectos. Como consecuencia, son muchos los museos que apenas tienen a nadie en sus equipos dedicado a realizar exposiciones.

Puede que este fenómeno, el de la ausencia injustificada de profesionales dedicados a la construcción del discurso expositivo mediante el lenguaje museográfico, y su formalización a través del diseño y producción de exposiciones, esté vinculado de alguna forma a otro fenómeno: la supuesta “necesidad” de los museos, grandes, medianos o pequeños, de inaugurar ocho, diez o doce exposiciones anuales como síntoma de vitalidad o capacidad de comunicación con sus públicos.

Este escenario, nada ajeno a muchos profesionales, cuestiona la capacidad de los equipos para generar productos expositivos al ritmo que los máximos responsables de las instituciones museística requieren, al mismo tiempo que se confunde el sentido que el proceso de comunicación tiene para museólogos (generación colaborativa de conocimiento e impulso de la capacidad crítica y reflexiva) y “publicistas” (impacto mediático inmediato, visibilidad en los medios de comunicación, y éxitos “protocolarios”).


Las exposiciones como proyectos transversales

Volvamos al tema que nos ocupa ¿Quiénes son los encargados de realizar una exposición y cómo deberían ser los equipos destinados a realizarlas? Los primeros museos surgieron para mostrar obras de arte y, por tanto, los primeros profesionales en realizar exposiciones fueron los conservadores de estas piezas, entre otras cosas porque los museólogos tenían sólo este perfil. A los museos de arte se sumaron los de etnología, historia, ciencias naturales, tecnología… destinados a conservar y exponer un tipo de patrimonio cuyo valor no es estético, por lo que ya no vale su mera exposición si ésta no está sustentada por un discurso narrativo que lo haga comprensible. A lo largo de este proceso se fueron sumando otros perfiles profesionales: restauradores, educadores, técnicos de la comunicación, diseñadores…


Sin embargo, esto no sirvió para crear equipos interdisciplinarios y, en consecuencia, más ricos, quizás porque nuestro país no se caracteriza por el hábito del trabajo en equipo y la transversalidad. No sabemos cuándo pero en un determinado momento, la mayoría de exposiciones se empezaron a encargar –en su totalidad- a equipos ajenos al museo y la responsabilidad se dejó absolutamente en manos de empresas externas, muchas de ellas dirigidas por diseñadores.

Así, pasamos de un tipo de exposiciones en las que predominaba el cientificismo en detrimento de la eficacia de la comunicación, a otro en el que prevalecía el efectismo de la forma por encima del interés de los contenidos y su comprensión por parte de los públicos a los que supuestamente se pretendía llegar. Puede que esta apreciación no sea extensible a las exposiciones de arte, en las que los objetos se consideran tan valiosos que se continúa presentándolos de forma casi “sacramental” y atribuyéndoles un papel protagonista, pero en otras –como, por ejemplo, las dedicadas a temas históricos-, la libertad del diseñador, incluso para influir en el discurso, es mucho más importante.

Una exposición es uno de los proyectos más transversales que puede realizar un museo y necesita, obviamente, profesionales expertos en el contenido que se quiere transmitir. Pero una cosa es el contenido y otra la manera de transmitirlo al público, por lo que la figura de alguien que adapte este contenido a un lenguaje (no sólo escrito sino también en términos de narrativa) a fórmulas comprensibles por los destinatarios, es tan imprescindible como el primero.

Sin duda, los expertos dedicados a velar por las condiciones de conservación de los objetos deben desarrollar su tarea de forma rigurosa, sin olvidar que la presentación de las piezas en una exposición influye notablemente en el discurso narrativo que se intenta transmitir. Evidentemente también es imprescindible un diseñador que haga atractiva la muestra y ayude, así, a la mejor transmisión del contenido.

En estos equipos transversales, la figura del comisario no debería definirse en términos tradicionales. Su elección debería tener en cuenta otras aptitudes entre las que debería destacar la habilidad para la conducción de equipos de trabajo. Otra de las características de este “equipo ideal” es que deberían estar formados por profesionales tanto del museo como externos, sin perder de vista en ningún momento qué objetivos y criterios deben prevalecer en el desarrollo del proyecto (los de la institución).

Para resumir: cuando abordamos proyectos expositivos, y teniendo en cuenta que la metodología y la mecánica sirve tanto para las muestras de carácter permanente como para las temporales, deberíamos tomar siempre en consideración que:

  1. Las exposiciones son una actividad prioritaria del museo. En consecuencia las instituciones museísticas deberían reflexionar largo y tendido sobre la política expositiva a desarrollar. 
  2. En este contexto es indispensable que los museólogos, sea cual fuere su campo de especialización, tengan una formación sólida y continuada sobre el hecho expositivo: desde la construcción del discurso hasta la formalización de su contenido, teniendo en cuenta tanto objetos como destinatarios. 
  3. Es importante, también, adquirir hábitos de trabajo en equipo en un contexto que facilite la generación de dinámicas de trabajo caracterizadas por la transversalidad
El museo es el lugar en el que confluyen colecciones y públicos, que deben comunicarse entre sí. La exposición es un punto clave de este intercambio y los profesionales, y muy especialmente, aquéllos dedicados al desarrollo de las políticas educativas, deben jugar un papel fundamental como mediadores en esta relación, de forma que la transmisión de conocimiento se produzca de manera inteligible y, por tanto, eficiente, a la vez que el museo se enriquece con las aportaciones de sus usuarios.


Enric García es Responsable del Centro de Documentación Marítima del MMB
Olga López es adjunta a dirección del MMB
Mireia Mayolas es Responsable del Departamento de Educación del MMB

14.4.09

Inauguraciones infantiles

Equipo del DEAC del Centro Atlántico de Arte Moderno, Gran Canaria
Equipo del Centro de Recursos Educativos del Mar del Museu Marítim de Barcelona



Nos olvidamos de la importancia que tiene el niño
dentro del museo.
Si los primeros contactos de él con el centro producen un rechazo,
difícilmente será recuperable esa persona ya adulta para el Museo
No debemos olvidar que ellos, son el público del mañana.
Un café distendido entre colegas de diferentes museos puede dar para mucho. En las XIV JORNADAS DEAC de las Palmas de Gran Canaria el equipo del departamento de educación y acción cultural del Centro Atlántico de Arte Moderrno, anfitriones del congreso, explicaba al del Museu Maritim de Barcelona, asistente a las Jornadas, cómo desde el año 2002 llevan organizando Inauguraciones Infantiles de las exposiciones temporales que ellos realizan, las cuales cuentan con una gran expectación por parte de las familias.


La intención del DEAC del CAAM a la hora de crear estas Inauguraciones era romper la diferencia entre el trato que recibe el adulto, cuando se le hace partícipe de la vida en el museo, y la que recibe el niño, al cual sólo se le ofrece una perspectiva educacional: “ Al museo sólo voy a aprender”. Por lo tanto nuestra meta era cambiar ese pensamiento por : “ Al museo voy a ver, sentir, relacionarme y aprender”. De esta manera acercábamos el museo a los niños para crear en ellos el hábito de ir no sólo con los colegios o con sus padres, para realizar talleres, sino a ver la exposición y sociabilizarse con otros niños; a compartir y hablar sobre las obras expuestas en el museo. Todo ello con un claro objetivo: volver a visitarlo.


La idea gustó mucho al equipo catalán, que no tardó en organizar sus propias inauguraciones infantiles, también con resultados muy satisfactorios.


Este artículo recoge las dos experiencias, a sabiendas que hay otros museos o centros culturales, como el CDAN, de Huesca, que también las están realizando.


¿INAUGURACIONES INFANTILES POR QUÉ?


Las inauguraciones, como los estrenos teatrales y tantos otros acontecimientos similares, son la presentación de un trabajo a los amigos, a los colegas de profesión, a los críticos y al resto de ciudadanos mendiante un cierto ritual de celebración.


Si bien la estructura de las inauguraciones para niños y niñas es similar a la del adulto (invitación, discurso inaugural, visita por las salas y aperitivo final) lo que cambia especialmente son los objetivos. Las inauguraciones infantiles también participan del tono festivo de las otras, pero a la vez están teñidas de un matiz educativo diferencial, puesto que de lo que se trata es de acercar a niños y niñas al lenguaje expositivo, de enseñarles a mirar objetos, de introducirles en los entresijos de un discurso expositivo, de mostrarles los cuatro conceptos más importantes de la muestra que se visita. En definitiva, darles las herramientas para que en su edad adulta pueda ser el museo un lugar más accesible.




INAUGURACIONES INFANTILES, ¿CÓMO?


A la hora de plantearse la realización de una inauguración para público infantil hay que tener en cuenta varios aspectos que en la de los adultos no se contemplan puesto que en esta últimas no se les dirige ni se les explica la exposición sino que son meros espectadores y grandes lectores de cartelas (en el caso del CAAM lo hemos observado).


En las inauguraciones infantiles pretendemos, como hemos comentado antes, darles unas pequeñas pautas para que ellos las vayan asimilando y no tener, posteriormente en su edad adulta, esa sensación de no saber ni siquiera moverse por el museo. Pensamos, que el conocimiento del espacio proporciona una seguridad que te permite ir más relajado. Si a ello le unimos la enseñanza de la observación de las piezas su resultado será notablemente satisfactorio.


Así tendremos en cuenta varios aspectos:
1. La edad de los participantes: seguramente lo que interesa a un niño de 3 años no será válido para otro de 12, ya que sus capacidades, sus posibilidades y sus conocimientos son muy diferentes. Esto nos puede obligar a decidir si estructurar la actividad en grupos de edad, o si, dado que los asistentes vienen hermanos, primos y amigos es mejor no separlos y, por tanto, buscar un discurso que pueda llegarles indiferentemente de su edad.
2. La responsabilidad de los participantes: ya que ésta va a recaer totalmente sobre el personal del DEAC desde el momento en que sus tutores los dejen para realizar la actividad. Así pues, será necesario organizar su recepción y devolución, un hecho más complejo de lo que a priori podríamos suponer.
3. El número de participantes a los que se pondrá atender. El objetivo es que todos los asistentes tengan una buena calidad de visión y de participación, por lo que es muy probable que haya que limitar el aforo de la inauguración.

LA EXPERIENCIA DEL CENTRO ATLÁNTICO DE ARTE MODERNO


En el año 2002, el DEAC el CAAM crea las Inauguraciones Infantiles, como hemos mencionado anteriormente surge, porque queríamos innovar en varios aspectos. Por un lado el único trato que teníamos con los niños era a través de las escuelas y observábamos cómo los escolares desaparecían cuando acababan sus estudios. Nosotros, en el departamento siempre hacíamos la broma de que nos “quemaban” o “tiraban” al igual que hacen con los libros. “El museo no nos sirve ya”, “nos ha dado todo lo que nos tenía que dar” era alguna de las frases de adolescentes que cansados de las charlas maratonianas que teníamos con ellos cuando acudían con su clase. Un día al recibir a una clase de primaria, yo les comenté que no tenía mucha voz porque la noche anterior habíamos tenido la Inauguración de la exposición que íbamos a visitar con los alumnos. Una de las niñas del grupo me preguntó con cara de asombro que era eso de la Inauguración. Yo les comenté que el primer día que abrimos la exposición se invita a los adultos para enseñarles la exposición. “Se abren las puertas a las 20.30 y se invita a entrar a todo el público, posteriormente se les invita a un cóctel”. La niña rápidamente me dijo que sus padres habían estado ayer en el CAAM y que, ahora entendía por qué ellos (sus padres) se lo pasaban bien cuando venían. Rápidamente pensé que por qué tenemos que esperar a que los niños se conviertan en adultos para poder celebrar ese acontecimiento. Así que, le comente a la niña que a partir de la próxima exposición tendríamos inauguración para ellos. Mi director, Frank Gonzalez, no sólo apoyó esta iniciativa sino que se involucró/participó en ella. Así fue como nacieron las Inauguraciones Infantiles. Este ha resultado un evento del que nos sentimos cada vez mas satisfechos porque los niños que en el 2002 tenían 8 años ahora tienen 16 y los vemos participando de la vida en el Museo y ahora, mas involucrados que nunca porque hemos creado un proyecto que se llama TERRRITORIO OKUPADO en el que su continuidad tiene razón de ser.

Pero vayamos a analizar nuestras Inauguraciones. Estas se realizaron para niños y niñas de entre 4 y 14 años, que como dicen nuestros compañeros del Museu Marítim es “un abanico de edades ciertamente muy amplio”.


La difusión de esta actividad se hizo una invitación diferente a las que se diseñan para las de los adultos. A diferencia del Museu Marítim, el CAAM no tenía una base de datos infantiles porque no se realizaban talleres los fines de semana ni entre semana. En la primera invitación, en papel, se dejó en la recepción del Centro para que los padres y niños que acudían a ver la exposición se informaran de esta nueva actividad


A medida que pasó el tiempo las inauguraciones Infantiles tuvieron tanto éxito por parte del público Infantil que las invitaciones pasaron de, papel de folio, a tarjetas que los niños recibían por correo, ya que incorporamos una hoja de inscripción para recibir la información en casa. Esto provocó un aliciente mas para los chavales, por primera vez se sintieron protagonistas de la actividad que generaba el museo, hasta tal punto que venían con sus tarjetas el día de la inauguración para que todos supieran que habían sido invitados por el Centro Atlántico de Arte Moderno.

Contenido de la trasera de la tarjeta: Te invitamos a la inauguración de la exposición Swith on the power, que tendrá lugar el día 7 de octubre a las 18:30 horas


Cuando los niños acuden a la Inauguración, los monitores reparten unas tarjetas que se les dan a los niños e iguales para los adultos. Ambas tarjetas tienen el mismo número. Así cuando el padre viene a recoger a los niños y nos entrega la tarjeta, nosotros mediante el número sabemos qué niño es.


Dividimos a los niños por grupos de edades, 1er grupo 4/5/6 años. 2º grupo7/8/9 años. 3er grupo10/11/12 años. 4º grupo 13/14 años. Los grupos van acompañados por un monitor. Casi siempre el comisario de la exposición, ó artistas que tienen su obra expuesta, e incluso nosotros ejercemos de anfitriones en el recorrido por la exposición.


Nunca, bajo ningún concepto realizamos una visita guiada típica, recorrido por todas las salas del museo, sino que elegimos una serie de obras que nos llevan a descubrir el sentido de la exposición. Posteriormente vamos al patio del museo (como podemos ver en la foto) dónde se realiza el cóctel que corre a cargo de nuestros patrocinadores, un supermercado que nos abastece de la comida y un restaurante que nos hace chocolate caliente y nos regala queques ( bizcocho).

En el caso del CAAM, no realizamos ninguna actividad posterior al aperitivo porque entre la visita y el cóctel tardamos una hora y cuarto, así cuando acaban de comer los padres ya están viniendo a buscarlos. Eso nos facilita ese “no saber que más hacer” por parte del niño, después de acabada la merienda.

Una de las cosas que más nos llena de satisfacción es ver como los chavales que no se conocen acaban quedando para los talleres o para ir al cine. Desde nuestro departamento creemos que es muy importante en la vida del niño que a lo largo de su recorrido pueda ver que los museos pueden servir también para sociabilizarse.
Cada vez que los niños acuden a las inauguraciones infantiles los observamos entrando por la puerta del museo ilusionados, y cuando abandonan el museo deseamos que tengan sensaciones como las de Petra, la protagonista del libro de Blue Balliet, El misterio de Vermeer.




.......................... Se le ocurrió que la mayoría
de las personas que iban a los museos no se hacían esas preguntas. Se limitaban
a creer que estaban contemplando algo valioso, bonito o interesante. No se
devanaban los sesos pensando.
Pero ella no se convertiría en una persona
así, jamás.
Pensó en los cuadros del Instituto de Arte que le producían la
sensación de que podía prescindir de todas las cosas previsibles. Siempre
experimentaba esa sensación ante el cuadro de Caillebotte titulado Día lluvioso:
los adoquines mojados, las mujeres y los hombres que caminaban con faldas largas
y sombreros de copa, respectivamente, la sugestiva curva de la calle..... Eso
era arte y aventura; la llevaba a otro mundo, y hacía que las cosas conocidas le
resultasen misteriosas. Volvía a su vida de siempre sintiéndose un poco
distinta, al menos durante unos minutos.............................

El enigma de Vermeer
Blue Balliert

Así que no se olviden de venir al CAAM a ver, conocer, descubrir, sentir, disfrutar...
Paseamos. Observamos. Nos asombramos. Dialogamos.




Nos acercamos. Y si queremos, nos sentamos.




LA EXPERIENCIA DEL MUSEU MARÍTIM DE BARCELONA


La experiencia nos dice que cuando desde el Museo Marítimo hacemos un llamamiento a las familias para realizar una actividad festiva, rápidamente podemos reunir entre 200 y 250 criaturas. Por tanto, planteamos un tipo de inauguración con el aforo limitado, para la cual era imprescindible reservar plaza para poder asistir.


Estas inauguraciones se abrieron a niños y niñas de entre 3 y 12 años, un abanico de edades ciertamente muy amplio pero no queríamos dejar fuera de esta fiesta a los más pequeños, porqué suele constituir el grueso de nuestro público en la mayoría de propuestas que realizamos.
Dada la diversidad de edades de los participantes, optamos por utilizar el teatro como procedimiento para acceder a los discursos de las exposiciones, ya que el lenguaje teatral consigue conectar prácticamente con todos los sectores de público.


Para la difusión de las actividades infantiles contamos con una base de datos de menores de 13 años integrada por más de 2000 registros, que hemos ido recopilando, siempre con el consentimiento de sus tutores, con el objetivo de tenerlos informados, siempre de manera personalizada, de las actividades que organizamos para ellos. En cada inauguración se hizo una tarjeta de invitación similar a las que se diseñaron para las de los adultos, con un texto más llano y directo.


La primera inauguración infantil. “Atrapados en el hielo”


Era una muestra que narraba las peripecias de unos aventureros británicos que a comienzos del siglo XX intentaron atravesar la Antártida a pie. Dicha inauguración tuvo lugar el 17 de noviembre de 2007 y se decidió acoger a un máximo de 100 invitados, y dividirlos en 4 grupos de 25, cada uno de los cuales debía ser conducido por un actor que asumía el rol de un miembro de la tripulación de Shackleton, el líder de la expedición. El criterio de división de los grupos fue la edad con el fin de adaptar cada discurso al nivel de los grupos. Así, agrupamos a los visitantes en tres bloques: de 3 a 6, de 7 a 9 y de 10 a 12 años.


Esta división forzada de hermanos o amigos no gustó demasiado a los participantes. Por otra parte el hecho que cada actor acompañara un grupo le dio a la actividad un cierto aire de visita guiada. Además, esta división nos obligaba a convocar a los 100 invitados a la misma hora, tanto de llegada como de recogida, cosa que comportaba una cierta saturación, ya que a los 100 niños hay que añadir a los adultos que los acompañan, lo cual suponía una aglomeración destacable en la entrada y en la salida de la actividad.

Tras la visita a la exposición se procedió a realizar el tradicional aperitivo de todas las inauguraciones, pero el proceso fue más rápido de lo previsto (un visto y no visto), y se notó a faltar alguna actividad complementaria, que sirviera de colofón al acto inaugural mientras esperaban a sus mayores, ya que el retorno de los participantes lleva bastante tiempo.






Empezamos con el discurso del director del Museo. Cada actor tomaba el rol de un miembro de la tripulación y explicaba la exposición en primera persona. Y finalmente, no hay inauguración sin aperitivo final.


La segunda experiencia. “Los mares de Zheng He”


La segunda inauguración fue planteada de manera un poco diferente. Se trataba de una exposición dedicada a un marino chino que navegó por el Océano Índico a lo largo del siglo XV, comandando flotas de hasta 300 barcos, integradas por más de 25.000 tripulantes.


Para la inauguración infantil de esta exposición, que tuvo lugar el sábado 7 de febrero de 2009, se decidió aumentar el número de asistentes a 180, ya que en la anterior experiencia habíamos comprobado que muchos niños y niñas se habían quedado fuera por falta de plazas. Para gestionar la llegada de tantos visitantes, tuvimos que dividirlos en 6 grupos de 30 personas, que se iban completando por orden de reserva.


Cada uno de los grupos era convocado 15 minutos más tarde que el anterior y en él se mezclaban participantes de 3 a 12 años, optando en esta ocasión por no dividirlos por edades, para no separar a familiares o amigos que hubiesen venido juntos.


Contamos de nuevo con la colaboración de 4 actores, pero en lugar de hacer que cada uno de ellos explicara toda la exposición, decidimos distribuirlos estratégicamente en 4 lugares concretos de la muestra, donde representaban un sketch de unos 10 minutos, con lo cual se conseguía una dinamización de la visita a la exposición y un efecto de sorpresa en el recorrido.
- ¿Quines de vosotros sois los soldados? Esta va a ser vuestra nave. Prepararos para el embarque.
- ¡Vestidos así no os podeis presentar delante del gran emperador Sheng He!
Las intervenciones teatralizadas de los actores tenían también un alto componente de interacción con los visitantes, quienes tan pronto tenían que hacerse pasar por eunucos para poder acceder a la Ciudad Prohibida, como debían identificar el barco de la flota de Zheng He al que habían sido asignados como hipotéticos marineros del insigne almirante.


En las dos inauguraciones para gestionar los grupos se organizó un sistema de asignación de tarjetas por colores, iguales para los niños (que las llevaban colgadas en el cuello) y para sus adultos, en los que constaba el nombre del participante y el teléfono móvil del responsable (que nos serviría para localizarlo rápidamente si era necesario). La tarjeta que dábamos a los familiares tenía que ser presentada al personal del museo para recoger a los niños. Esto nos facilitaba enormemente la tarea de localizarlos, puesto que por el color podíamos identificar, rápidamente, en que grupo estaban.

En esta segunda inauguración teníamos preparado un pequeño juego para tener a los niños entretenidos y calmados justo después del aperitivo y mientras no les venían a buscar, y evitar así que se desperdigaran por el espacio, cosa que hubiera dificultado su localización (como nos había pasado en la primera inauguración).


Todos a popa, todos a estribor...